jueves, 23 de noviembre de 2017  

 Historia del conflicto del Sahara

El frente Polisario, creado en 1973, fue bautizado con el nombre de Polisario,  o todavía más como el frente de liberación de Essaquia al Hamra y de Oued Eddahab, su brazo armado se llama el ejército de liberación popular saharaui (ALPS).

El grupo de personas que fundaron al Polisario estaba constituido por jóvenes marroquíes de origen saharaui que estudiaban en la universidad Mohammed V de Rabat.

Pues, las desgracias sufridas por los creadores del Polisario no pueden ser ignoradas por nadie, particularmente por aquellos que las padecieron de manera directa.

Nos acordamos siempre de que se trataba de un grupo de una treintena de jóvenes universitarios, naturales de las provincias marroquíes del sur  que, en  un día dado, acordaron asumir su propio destino.

De este modo, aprovecharon la celebración del Moussem de Tan-tan para manifestarse en las callejuelas de esta “ciudad” que, a decir verdad, no era la única. Y dado que habían roto el equilibrio establecido desde hace una decena de años, la respuesta no se hizo esperar. El Caid la zona dio sus órdenes para encarcelar a esos perturbadores de última hora; y como no había una cárcel propiamente dicha, se las tuvo que ingeniar para apiñarlos bajo un calor sofocante en un desván de unos diez metros cuadrados, hecho de barro, que tenía  sólo una pequeña y estrecha puerta y no disponía de  ventanas.

Nadie entre estos jóvenes podría olvidar la dureza de la vida y el coraje con que  tuvieron que armarse en esa situación.

Al igual que sus padres y madres, sufrieron de una increíble, degradante, vejatoria e infrahumana miseria. En ese pueblucho no había ni calles asfaltadas,  ni aceras, ni agua corriente,  ni alcantarillado, ni electricidad,  ni inversiones, y  por supuesto, no había  trabajo ni nada que nos moviese a decir que esa región formaba parte de la madre patria.

Esos notables, hijos de héroes y, a su vez, de  gloriosos miembros del Ejército de Liberación Nacional, que vinieron para recoger el fruto de su victoria, se encontraron, de la noche a la mañana, metidos en unos desvanes, desprovistos de todo y durmiendo en el suelo, sin alfombras,   ni  esteras, bajo unos destartalados techos.

Sólo les era posible vivir de la Ayuda Mutua Nacional, gracias al reparto que se les hacía a cuenta gotas, de unos sacos de harina. Para colmo, la gente cuanto más se dedicaba a delatar al prójimo, mejor era vista e incluso respetada, y menos estaba expuesta al hambre. ¡Ya no importaba la dignidad!

En esta situación de absoluta miseria, estos valerosos guerreros, junto con sus descendientes, e incluso para otros, con sus antepasados, vegetaban desde que la operación ECOUVILLON les había tirado en ese callejón sin salida del éxodo.

Eran varios miles de personas los que acudieron en busca de la libertad, de la felicidad y de una vida digna en paz.

Desgraciadamente, no pudieron obtener nada de esto y, en ese mundo olvidado por todos,  por los responsables locales y regionales, esta treintena de universitarios intentó hacerse oír y dejar al descubierto la mala situación social, económica, cultural y política en que se desenvolvía.

Tampoco cabía subestimar el desprecio y el odio que los responsables administrativos sentían para con esos jóvenes venidos de no se sabe qué planeta y que no se mostraban sometidos ni resignados, tal como lo fueron sus padres. Se les reprochaba el hecho de expresarse y de manifestar cierto objeción al dictamen del Caid.

 ¿Como pueden atreverse a desafiar al poder del invisible gobernador, erigido en monumento sagrado?

¿Cómo pueden tener la audacia de clamar en voz alta lo que sus familias piensan en voz baja?

¿Como han tenido la temeridad del “desesperado” como para levantar la cabeza y llegarle a la suela del zapato del califa del barrio?

Para  acallar a estas “cabezas calientes”, no había nada mejor que darles una buena paliza,  no de parte de cualquiera, y ni se te ocurra pensar en un gendarme o en un policía. No se merecen ese privilegio; más bien, habrá que suspenderles, encerrarles, privarles de comida, dejarles  que se sofoquen y padezcan su martirio en espera de que una sección del Makhzen móvil, que se encuentra a más de doscientos kilómetros al norte (en Bouizakarne) pueda llegar, especialmente para torturarles, humillarles y obligarles a probar las quemaduras de las ardientes llamas del dolor del “indefenso”, pegándoles palizas por los más mediocres e inhumanos miembros de las fuerzas del orden.

Ni los más jóvenes ni sus cadetes entendían nada de lo que estaba ocurriendo, porque su único delito o crimen consistía,   en realidad, en haberse mostrado más despabilados que sus padres y, en organizar en la víspera de esta catástrofe,  una marcha en las estrechas callejuelas de la pequeña aldea de Tan-tan.

Se han manifestado para que Marruecos recupere o haga algo para recuperar su Sahara, garantía de una mejora de aquella situación, considerada en aquel entonces insostenible y profundamente desesperada.

Ante esta incomprensión, ante esta ciudadanía, vivida como la de tercer grado, su revuelta fue destructora y devastadora y,  su ira caló aún más hondo en los corazones y espíritus.

Los mas extremistas, por ser los menos pacienzudos y los más afectados por el canto de las sirenas del progresismo, fueron quienes se mostraban más excitados y más apegados a la ideología en boga, en aquel momento de la historia de nuestro país, a saber una ideología que quería erradicarlo todo y que preconizaba acelerar el ritmo de un brutal cambio. 

A decir verdad, los que se mostraban incapaces de distinguir entre lo bueno y lo malo en aquel embrollo de los años 70 en Marruecos, los que no tenían tiempo para tomar distancias y, por ende, poder discernir entre lo que compete, en el marco del ejercicio del poder, a la autoridad local y lo que corresponde al Estado central. Los que estaban convencidos de que iban a seguir siendo unos eternos incomprendidos y, como tal, decidieron hacerse entender por la fuerza. En pocas palabras, los más idealistas que creían en la revolución mundial, en el “cheguevarismo” y el “castrismo”, fueron quienes decidieron romper,  en aquel entonces, con su pasado y renegar de sus propios orígenes y de los orígenes de sus antepasados.

La orden fue dada entonces a los más vulnerables del grupo para que  se dispersaran y desaparecieran en la naturaleza, precisamente para evitar las ráfagas de los visitantes nocturnos, y encontrarse más tarde, en otros lugares, con ciertos dirigentes para vengar el honor mancillado y devolver, y con razón, al verdugo los golpes que éste no dudaba en infringirles.

Pronto, se buscó al responsable de este cataclismo y se procuró averiguar a qué nivel jerárquico se situaba.

La respuesta no daba lugar a dudas; en absoluto. El ‘jalifa’ no era nadie y tampoco lo era el caíd;  el gendarme o el policía no pueden tomar decisiones, y con más razón, los pobres ‘mokhaznis’. En cuanto al gobernador, pues era “intocable” y de todas maneras, nadie puede pretender haberle visto u oído un día, para dar fe de su existencia real; nadie de este equipo podría ser considerado como  responsable de la desgracia de este caos humano.
Para nada. El responsable fue quien permitió a esta chusma de responsables locales, el poder comportarse como leones en medio de este abandonado desierto.

Esta responsabilidad sólo puede incumbir totalmente a la mismísima Administración marroquí,  a todos estos responsables, juntos con sus empleados y en general, a todos aquellos que tenían el derecho y la posibilidad de decir su palabra.

Habrá que vengarse, pues, de este estado que no supo o no pudo, o peor aún, que no quiso proteger a unos ciudadanos considerados entre los más pobres, aunque eso sí, pueden jactarse de haber pertenecido a los más fieles. La decisión se erigió en un ideal, e incluso, en un mito que, con el tiempo,  se transformó en una quimera que dio lugar a toda una pesadilla.

Bien es verdad que a comienzos de los años 70, esos jóvenes universitarios marroquíes de origen saharaui tenían reivindicaciones legítimas, de corte político, económico y social, pero se trataba de reivindicaciones de carácter interno, que tuvieron lugar en un marco estrictamente marroquí.

Esas reivindicaciones surgieron en un momento difícil de la historia de Marruecos, en un momento en el que el Estado estaba sometido a fuertes presiones externas e internas. Podemos afirmar sin equivocarnos, que en ese preciso momento, es decir, durante la década de los 70, no había ningún poder o fuerza política en Marruecos capaz de atender positiva y favorablemente a una reivindicación de carácter regional, por muy legítima que sea.

Durante ese preciso momento, Marruecos afrontaba enormes desafíos externos e internos. Dadas las circunstancias de aquel momento había otras prioridades, ya que tal coyuntura estaba marcada por un contexto hostil  de guerra fría y de incesantes e interminables conflictos entre los árabes.

Por ello, una parte de ese grupo de universitarios marroquíes de origen saharaui que cursaba sus estudios en Rabat, fue impulsada a vengarse, a raíz de la represión de la manifestación de Tan-tan, de los encarcelamientos, de los malos tratos y de las torturas que hubo más tarde.

Estos malos tratos han llevado a estos jóvenes universitarios a aliarse con otros países, en un contexto de guerra fría y de conflictos inter-árabes e inter-africanos ya que, en la época, estas alianzas estaban totalmente toleradas.
Estos estudiantes manifestaron su deseo de venganza contra  su país de origen, o sea, contra Marruecos, del cual descienden sus antepasados y toda su genealogía.

Sus padres lucharon incansablemente dentro del Ejército de Liberación para liberar al país donde estos mismos saharauis han podido estudiar. Sus padres defendieron con fuerza al sultán Mohammed V y jurado lealtad a su hijo, el difunto Rey Hassan II.

Hacía falta un poco más de discernimiento.  No se podía olvidar nunca que las autoridades marroquíes responsables de los malos tratos, de la tortura y persecuciones a estos jóvenes universitarios a raíz de la manifestación de Tan-tan, estaban igualmente detrás de dos fallidos intentos de golpe de estado.

He aquí una faceta más de las grandes contradicciones del Marruecos de los años 70.

Ahora bien, , todos esos motines no pudieron cambiar el curso normal de la historia, por la sencilla  razón de que el asunto del Sahara es en su origen, un asunto de descolonización entre Marruecos y España.

Habiendo estado bajo el protectorado de dos potencias coloniales, Francia y España, Marruecos tuvo que  recuperar paulatinamente y en  sucesivas etapas, la parte del territorio que dependía del protectorado español, comenzando por la zona Norte y Tánger en 1956, Tarfaya y Tan-tan en 1958, Sidi Ifni en 1969 y el Sahara en 1975. Es lo que viene determinado en el curso de la historia.

Siempre ha ocurrido así con nuestra vecina y amiga, España. Todos nuestros conflictos con este país inherentes al final del protectorado se resolvieron a través de la negociación y por  vías pacíficas.

Ahora bien, los adversarios de Marruecos que avivaron el conflicto del Sahara y se oponían a la culminación de su unidad territorial, con financiar y ayudar al Polisario, prepararon con antelación las condiciones de esta oposición a Marruecos. 

De este modo, este movimiento fue acogido por Argelia en su propio territorio en Tindouf, precisamente por las divergencias que existían entre Marruecos y Argelia en aquel entonces sobre las fronteras comunes, en un momento en que Marruecos había suscrito un acuerdo con España, conforme a las relaciones históricas que siempre han existido entre los dos países.

Por cierto, Marruecos pudo recuperar su Sahara, a través de la negociación y el consenso, conforme al proceso habitual que siempre ha seguido con España.

Al recuperar Marruecos sus provincias del sur, el Polisario no encontró nada mejor que llevar una parte de la población saharaui a unos campamentos montados en el territorio argelino, que fueron denominados: campamentos de refugiados, o incluso designados con otras apelaciones ficticias, como campamentos de Laâyoune, campamentos de Smara, campamentos de Aouserd, o campamentos de Dakhla.

El Polisario engaño y manipuló a la población llevada  a Tindouf, en Argelia. Todos los Saharauis saben que en noviembre y diciembre de 1975, el Polisario solicitó de mucha gente asistir a un mitin en Gueltat Zemmour y cuando la gente acudió, se les pidió hacer otro mitin en Bir Lahlou. Más tarde, se les pidió ir a Tindouf para tenderles  una trampa y  no dejarles salir más de Tindouf.

Desgraciadamente, la mayoría,  por falta de medios de transporte, se quedaron atrapados, hasta ahora, en Tindouf. Pero muchos de ellos se dieron cuenta de la trampa y utilizaron todos los medios a su alcance para volver a su casa, en Smara, Laâyoune, Dakhla y Aouserd.

Esta verdad, es conocida por todos los Saharauis o por lo menos por aquellos que tenían más de 15 años de edad en aquel entonces. El Polisario ha calculado, planificado y llevado a cabo el levantamiento de los campamentos en el territorio argelino.

¿Por qué el Polisario ha creado estos campamentos y los mantiene en un territorio que no es el suyo, tomando como rehenes a personas desprovistas de documentos de identidad, confinadas en campamentos sin ninguna libertad de circulación?

Estas poblaciones son vigiladas, día y noche, por el Polisario el cual recluta a sus hijos en escuelas, a los que sólo enseña el odio y les  inculca la desesperación.

Nos preguntamos sobre las razones,  humanamente aceptables, que puedan permitir a un grupo de dirigentes del Polisario retener contra su voluntad a estas poblaciones en campamentos durante más de treinta años. ¿Cuál es el verdadero objetivo que hay detrás? ¿No serían una moneda de cambio?

Podemos adivinar fácilmente que, sin estos campamentos, no habrá existido un movimiento político-militar llamado Polisario.

La existencia del Polisario esta sujeta a la existencia misma de estos campamentos. Pero, esta política no nos llevará a ninguna parte, y sólo nos conducirá a la deriva.

La propia existencia de estos campamentos, en un territorio hostil y en condiciones infrahumanas durante un período tan largo, supone una flagrante violación de los derechos humanos.

¿Con qué derecho podemos obligar a la gente a vivir en tiendas de campaña durante más de 30 años? ¿Con qué derecho se puede impedir a la gente circular libremente? ¿Con qué derecho se puede enrolar a niños e inculcarles el odio y la desesperación? ¿Con qué derecho se puede impedir a la gente vivir como los demás? ¿Con qué derecho se puede disponer a su antojo de una parte de la población saharaui en los campamentos? ¿Con qué derecho se puede vender la miseria humana a organizaciones de caridad internacional?

Estas son las verdaderas y las flagrantes violaciones de los derechos humanos, porque afectan a la misma esencia del ser humano y,  a su libertad de elegir y disponer de su destino y de su familia.

El Polisario ha violado constante y deliberadamente los derechos humanos más elementales desde hace más de 30 años.

El Polisario ha mantenido en el sufrimiento más absoluto, durante más de 25 años, a presos marroquíes que fueron separados de sus familias y de sus parientes.

¿Por qué haber infligido tantos sufrimientos a estos presos que, a pesar de todo,  son seres humanos? ¿Por qué tenerlos detenidos durante más de 25 años en condiciones insostenibles, con todas las torturas físicas, psicológicas y morales que esto conlleva?

Son tantas las preguntas pero  sin encontrar ninguna respuesta justificable.

Finalmente, este movimiento los tuvo que liberar sin ninguna compensación política a cambio.

El Polisario ha  instalado más tarde su Estado mayor en Hassi Rabouni, en Tindouf, y se apropió desde el 1976 de los nombres de algunas personas, sin ningún fundamento jurídico, histórico o legítimo y sin la menor consulta a las poblaciones saharauis.

El Polisario es un movimiento político-militar que ha  instituido un sistema parecido al que existía en los viejos países totalitarios, y que consiste en el partido único, la institución única, la estructura única, la burocracia única. Y el todo fundido en un pensamiento único.

El Polisario ha instituido un control armado de las poblaciones a las que detiene o  controla, valiéndose permanentemente de la ayuda alimenticia como  instrumento de chantaje, dirige a la población de los campamentos con un riguroso sistema de control físico, psicológico y moral bastante estricto que reposa sobre el sistema de instaurar comisarios políticos para cada actividad y servicio.

El frente ha instituido los métodos de delación como medio para el  control y el alistamiento permanente,  o mejor dicho para el lavado de cerebro,  de jóvenes y adultos, amén de la falsificación de la historia o de la manipulación de los acontecimientos y la enseñanza del odio como norma general.

El Polisario es un producto de otro mundo, previo al derrumbamiento del sistema totalitario; e incluso cuando el mundo empezó a sufrir cambios a partir de 1991, el Polisario se mantuvo al margen de todos estos cambios: y así no hay elecciones libres, ni democracia, ni pluralidad, ni libertad de expresión, ni de opinión ni tampoco sociedad civil.

Se ha  impuesto un hermetismo total y absoluto y un taponamiento completo de las estructuras para que puedan perdurar. Todos los movimientos de carácter político o político-militar parecidos a los del Polisario ya han  desaparecido del mundo desde la caída del muro de Berlín. O bien han cambiado de nombre, o se han autodisuelto o crearon nuevas estructuras acordes con el nuevo mundo globalizado, libre y democrático.

El Polisario, que aspira a ser una entidad independiente, ha creado una especie de república árabe saharaui democrática (RASD), y al mismo tiempo ha dado la apelación de Sahara occidental o de territorios ocupados a los territorios liberados por Marruecos.

Esta "RASD" supone una flagrante contradicción con la exigencia del Polisario de organizar un referéndum de autodeterminación.

¿Cómo se puede solicitar  un referéndum de autodeterminación para la totalidad de los saharauis y, al mismo tiempo, dar una respuesta previa a su deseo y voluntad,  con crear una entidad que no tiene ningún fundamento moral, histórico o democrático?

Estos son exactamente los procedimientos de los movimientos totalitarios antidemocráticos. Se trata de una antigua y muy conocida regla de responder en nombre del pueblo a preguntas que no se le han formulado. La proclamación unilateral por el Polisario de la "RASD" supone una flagrante violación al derecho internacional. Concretamente,   se trata en este caso del desacato a la voluntad del pueblo, de la insumisión a las reglas de la democracia; en otras palabras, se trata de una voluntad deliberada y premeditada de sacar beneficios políticos valiéndose del engaño y la mentira.

Y precisamente por ello, el Polisario ha desacreditado su reivindicación  de una autodeterminación libre para el pueblo saharaui, al manipularlo todo y  responder previamente en su lugar.

No se puede presumir de  respetar la decisión de los saharauis y responder previamente en su lugar. No se puede pretender ser honrado y responder en lugar de otros. No se puede alegar ser débil y al mismo tiempo hacer trampas con los principios.

No se puede decir que el derecho de autodeterminación de los pueblos consiste en dejarles decidir libremente de su futuro  sin sufrir  presión alguna, de ninguna parte, cualquiera que fuese, y al mismo tiempo, desacreditarse respondiendo previamente a una pregunta que todavía no ha sido formulada. No podemos presumir de ser honrados si se hacen trampas por adelantado.

La "RASD" no tiene ninguna existencia territorial, está instalada en Tindouf, en Argelia, y no tiene pueblo, puesto que el único pueblo de que dispone está formado por los detenidos que retiene y controla, muy a su pesar, en  los campamentos y,  no como resultado de una elección.

No posee ningún atributo de soberanía, no tiene existencia en ninguna parte salvo en Internet y en instituciones ficticias establecidas en el territorio de un país extranjero.

El Polisario, que ha establecido una serie de  instituciones ficticias en Tindouf,  como el gobierno saharaui, la media luna roja saharaui (CRS), la unión de la mujer saharaui, la unión de la juventud saharaui, se esfuerza sobremanera por organizar, en el suelo argelino, celebraciones conmemorativas bajo apelaciones como el 27 de febrero, el 10 de mayo, el 20 de mayo, o incluso el 12 de octubre.

Desde su creación, el Polisario había nombrado a su primer secretario general Chahid el Ouali, el cual fue sustituido por el denominado Mohamed Abdelaziz,  llamado más tarde el presidente, el secretario general del Polisario o el jefe del Polisario. El Frente tampoco dejó de crear  sus propios medios de comunicación y de propaganda para defender sus tesis separatistas; nos referimos a "la agencia de prensa saharaui", (SPS), "Radio Sahara" o "Radio Polisario", los cuales se están consagrando, en cuerpo y alma, a una total y absoluta quimera de la cuestión del Sahara.
De hecho, cuando perdió la guerra y tras el fracaso del proyecto del referéndum que, por cierto, no es factible en absoluto ya que hará falta cambiar todas las fronteras, el Polisario comenzó a pretender, ante quienes aceptaban escucharle, que el Sahara es un territorio ocupado por Marruecos y que esta región sufre todo tipo de represiones políticas y violaciones de los derechos humanos.

El Polisario no puede, para nada, dar lecciones a nadie en materia de derechos humanos.

Todo el mundo sabe que las fronteras en la región noroeste de África, particularmente los confines entre Marruecos, Argelia, Mauritania y Mali han sido trazados con la regla a la hora de repartirse Francia y España esta parte de los territorios africanos.

Las actuales fronteras no obedecen a ningún criterio de carácter geográfico, humano o de otra índole. Se puede decir sin ningún temor a equivocarse que son fronteras trazadas arbitrariamente en el momento del reparto. Esta es la razón fundamental que puede explicar el fracaso  del proyecto del referéndum.

Los saharauis no se encuentran únicamente en Marruecos. Toda la parte suroeste de Argelia, desde Bechar hasta la frontera de Mauritania y Malí, es una región de tribus saharauis. Igualmente, lo es toda la parte noroeste del territorio de Mauritania, al igual que lo es el extremo norte de Mali,  entre Tombuctú y la frontera argelina,  pasando por Taoudenni.

Por esto, para que haya un referéndum de autodeterminación libre, democrático, justo, honrado y global que permita a todos los saharauis, sin excepción alguna, pronunciarse sobre su futuro, tal como lo desean las Naciones Unidas, en su plan inicial de resolución, es preciso cambiar las fronteras de los cuatro países afectados, esto es de Marruecos, Argelia, Mauritania y Mali, de tal modo que se podría disponer al mismo tiempo de las poblaciones saharauis y de su espacio geográfico-histórico, el antiguo y el actual.

Obviamente, estos cambios de fronteras son, desde luego, imposibles, ilógicos e irresponsables y, por ende, el referéndum basado en la identificación resulta,  igualmente, imposible de realizar De este modo,  todo empeño en organizarlo viene a traducir una voluntad deliberada por prolongar inútilmente el conflicto y los sufrimientos de las poblaciones.

En la misma línea de ideas, el Polisario no duda en crear más instituciones inventadas de toda índole, con la complicidad de ciertas personas que, por varias razones,  mantienen una postura anti-marroquí... Se trata de asociaciones de amistad con el pueblo saharaui, asociaciones de derechos humanos, asociaciones de solidaridad con el pueblo saharaui, asociaciones de solidaridad con la RASD, asociaciones de ayudas humanitarias, la asociación Chahid el Ouali, la asociación Oum Driga, la asociación de los amigos del Sahara occidental, o la asociación de los amigos del pueblo saharaui.

Aunque la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha concluido en la imposibilidad de organizar un referéndum en el Sahara, con las actuales fronteras, el Polisario no ha encontrado nada mejor que inventar la cuestión de la autodeterminación, alegando que ésta, a través del referéndum, sólo puede conducir al separatismo.

Ahora bien, la Carta de la ONU, que constituye la más alta jurisprudencia a nivel internacional, estipula que la autodeterminación debe tomar en consideración la unidad y la integridad territoriales del país y que la autonomía sigue siendo una de las mejores fórmulas de autodeterminación.

Esta autonomía existe en los países occidentales, entre los más desarrollados en el mundo.

Por ello, la Comunidad internacional la ha tomado con la Organización de la Unión Africana (OUA), acusándola de haber violado deliberadamente el derecho internacional al reconocer a la fantasmal "RASD", así como a la institución que la suplió,  la Unión Africana (UA), la cual  desacató, igualmente,  el derecho internacional al reconocer a una entidad que fue declarada por un movimiento político-militar y no a través de una consulta refrendario.

En cambio, el resto de las organizaciones internacionales, como la ONU, los Países no-alineados, la Liga árabe, la Organización de la Conferencia Islámica (OCI), la Unión Europea (UE), la Unión Asiática, se negaron categóricamente a violar el derecho internacional y se conformaron con las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU,  consistentes en buscar una solución política y consensuada  al estéril conflicto del Sáhara, a través de la negociación y el dialogo.

De hecho, este conflicto ha entorpecido la construcción de la Unión del Magreb Árabe (UMA), ha imposibilitado todo entendimiento entre los países hermanos y vecinos, Marruecos y Argelia, e impedido que  las familias saharauis puedan regresar a sus hogares para vivir entre los suyos.

De igual modo, tal conflicto ha provocado un foco de tensión en el noroeste de África y fomentado la proliferación del tráfico de seres humanes, concretamente la inmigración clandestina, el tráfico de armas y de droga, la malversación de todo tipo de mercancías en los campamentos, así como la aparición del terrorismo.

La ONU envía frecuentemente a estos campamentos a delegaciones del Programa Alimenticio Mundial (PAM) y del Alto Comisariado de las Naciones Unidas para Refugiados (ACNUR) con el propósito de hacer investigaciones sobre la mala gestión y la malversación que se hace de la ayuda humanitaria, enviada por estas instancias y por la Dirección de  Ayuda Humanitaria Europea (ECHO) destinada,  en principio, a los detenidos en estos campamentos.

La malversación de la ayuda humanitaria ha sido confirmada por varias ONG internacionales, particularmente "US Committee for Refugees and Inmigrants (USCRI) ", la Fundación France-liberté y el European Strategic Intelligence And Security Center (ESISC).

Estas organizaciones han llamado, repetidas veces, la atención de la comunidad internacional sobre este fenómeno de malversación y sobre el impacto que tiene sobre la situación humanitaria de las poblaciones detenidas en los campamentos de Tindouf, en Argelia.

Aún así, el Polisario puede todavía redimirse y volver a la razón. Huelga obstinarse y empeñarse en el error. Los radicales nunca han salido con la suya.
Hoy en día, la historia permite al Polisario suscribir un acuerdo honorable y provechoso para nuestras poblaciones y familias.
En la actualidad, la historia permite también al Polisario emprender un camino de esperanza y hacer caso omiso de los sufrimientos, los errores y las faltas morales.

Hoy en día, la historia brinda una oportunidad histórica al Polisario para aceptar la única solución posible, la única factible y la más óptima, esto es la autonomía política, bajo la soberanía del Reino de Marruecos.

El Polisario,  de experimentar el más mínimo sentimiento de respeto y de consideración para con los Saharauis, debería aprovechar esta histórica oportunidad.

El Polisario debe salir del atolladero en que se encuentra y dejar de  servir los intereses de los demás o de empecinarse inútilmente en ir contra el Reino de Marruecos por una  simple cuestión de hegemonía política.

    

1. ¿Qué opina sobre el proyecto de autonomía del Sahara Occidental propuesta por el Reino de Marruecos?


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